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Beneficios de las dietas vegetarianas en niños

Varios estudios han examinado la ingesta de nutrientes ingeridos por niños vegetarianos. El calcio es importante para el desarrollo de los huesos. Alrededor del 45% del hueso adulto se acumula antes de los 8 años de edad, otro 45% se agrega entre los 8 y los 16 años de edad y el 10% restante se acumula en la siguiente década. Dada la importancia de la ingesta de calcio durante la infancia, todos los padres deberían asegurarse de que las dietas de sus hijos contengan alimentos ricos o enriquecidos con calcio como por ejemplo el tahini o pasta de sésamo, que satisfagan las cantidades recomendadas de calcio correspondiente a su grupo de edad.
Lamentablemente, hay muy pocos estudios recientes que investiguen los efectos a largo plazo de una dieta vegetariana, sobre todo si se tiene en cuenta que muchas enfermedades propias de la edad adulta tienen su origen en la infancia. Por ejemplo, parece claro que el inicio del proceso de la aterosclerosis (formación de ateromas en las arterias) y la hipertensión arterial, tienen su origen en las primeras etapas de la vida, asimismo se ha comprobado que la tensión arterial y los niveles de colesterol se determinan en la infancia y están relacionados con la ingesta de nutrientes durante la misma. La masa corporal también se consolida en la primera infancia, teniendo los niños obesos mucho más riesgo de padecer obesidad en la edad adulta que los que no lo son.
Cuando buscamos los posibles beneficios a largo plazo de las dietas veganas, lo primero que encontramos es que los niños veganos tienen una ingesta mayor de frutas y hortalizas, alimentos indispensables para gozar de una buena salud. Además, se ha demostrado que los niños veganos ingieren menores cantidades de grasas, grasas saturadas y colesterol que los niños no vegetarianos. Esto es muy importante para reducir el riesgo del desarrollo de enfermedades crónicas tales como afecciones cardiacas y obesidad. Por último, las dietas veganas proporcionan a los niños una mayor variedad de todos los alimentos vegetales, estableciéndose, de esta manera, unos hábitos alimenticios saludables para toda la vida.

Prácticas saludables

• Una manzana al día, del médico te libraría: La manzana tiene vitaminas y fibra, y es buenísimo comerla con su piel bien lavada. Puede llevar una manzana en el bolsillo o lonchera y comerla a las 11 ó las 12, cuando veas empiece a tener hambre. Si lo hace durante 3 semanas, se convertirá en un hábito.

Esmérese en la presentación de los platos: Un mismo alimento presentado de una forma o de otra puede hacer que el niño lo rechace o no. Es por eso que tenemos que ofrecerles los platos de la forma más atractiva posible, aunque sin enmascarar sabores.

* Muchos colores: cuantos más colores tiene el plato, más atractivo les resulta.
* Platos no demasiado llenos: los niños muestran preferencia por los platos que no están demasiado llenos, es decir que en los que hay espacios libres.
* Figuras con forma llamativa: si se le presenta a un niño los alimentos en un plato formando una cara sonriente y colocados de forma casual, sin duda les resultará más atractivo!

Regla del 80 por ciento: No se preocupe por lo que el niño come fuera de la casa. Si el 80 por ciento del tiempo tiene en casa una dieta variada de alta calidad con alimentos integrales, va por buen camino.

Haga la conexión: Ayude al niño a entender la relación entre los alimentos que consumimos y el mundo natural. Visite una finca orgánica o comiencen juntos un huerto casero.

La alacena perfecta: Ponga al niño a cargo de los alimentos que ingiere en sus comidas, mientras que los padres se encargarán de los alimentos disponibles en la alacena. No traiga a casa alimentos no saludables.

Finalmente, motive a los niños a colaborar con las tareas de la cocina; pueden lavar los vegetales o colocarlos graciosamente en un plato. Si los niños participan en la preparación de los alimentos, lo más probable es que se los coman.

Carolina Carvalho
Alumna certificada con sobresaliente
Curso on line de Nutrición y Dietética sin Carne, de Ana Moreno

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