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¿Quién necesita una dieta rica en proteínas?

Quizá la falacia alimentaria más predominante es la ingestión elevada de proteína (40-100 gr. diarios), recomendada usualmente. El exceso de proteína no es utilizada por el cuerpo.

Hay varios factores que disminuyen mucho la eficacia de la dieta proteínica. Si empleamos carne como fuente de nuestra proteína, la cocción destruye, al menos, uno de las más esenciales que necesitamos para construir enzimas y tejido saludable. El cocimiento puede destruir del 40 al 85% de la proteína aprovechable en la mayoría de los alimentos.

La mayoría del alimento cocinado entra en el estómago a una temperatura superior a los 40 grados; este calor destruye algunas de las enzimas gástricas que necesitamos para la digestión. Los líquidos que ingerimos con el alimento retrasan la digestión protéica al reducir la concentración de los jugos gástricos. Al servir un alimento concentrado en proteínas en la misma comida con grasas, dulces 6 almidones inhibe la digestión porque cada uno de estos alimentos requiere diferentes jugos digestivos. Cuando se come cantidades demasiado grandes de alimento concentrado, mucho de éste permanece indigerido. Mucha gente no puede digerir la carne debido a la deficiencia de enzimas pancreáticas, bilis y ácido hidroclórico.

Prácticamente todos los dolores, destrucción celular y patologías desconocidos se deben a la elevada acidez sanguínea que resulta del exceso de ingestión de proteínas, especialmente las proteínas animales formadoras de ácido. Sin embargo, incluso las proteínas vegetales tales como las semillas, pueden causar toxicidad cuando se comen en exceso.

El Dr. C.L. Elvehjern en el “Suplemento de Aminoácidos de cereales , avisa que el suministro del doble diario de ciertos aminoácidos en la alimentación conduce a problemas de toxicidad celular. El Dr. Bieler afirma que una de las fuentes principales de hiperacided corporal es un exceso de aminoácidos que rompe el equilibrio de nitrógeno.

“Todas las muertes se deben a una saturación ácida progresiva (Cec W. Crile). La condición ácida generada por una dieta proteínica elevada, destruye las células corporales, por lo que se han de construir nuevas.

Si hay una espesa capa de moco en el tracto digestivo y depósitos residuales en los vasos sanguíneos, se absorben, pobremente, los aminoácidos proteicos y son difícilmente aprovechables por las células. Por estas razones muchas de las proteínas que comemos no se asimilan, o se almacenan en los tejidos como depósitos residuales.

Se puede determinar el grado de degeneración fisiológica de una persona por el grado de necesidad proteica para mantener el peso normal. Una necesidad elevada de proteínas indica que los órganos, sangre y sistema linfático están atestados de moco. La gran ingestión de proteínas crea una presión osmótica en el tracto digestio lo suficientemente elevada para forzar el paso de los aminoácidos incluso por las paredes celulares tan congestionadas.

A corto plazo, los efectos beneficiosos de una dieta elevada en proteínas pueden atribuirse a los siguientes factores. La mayoría de la gente están en inanición proteínica. Las células tienen deficiencia proteínica porque todo el interior del individuo desde el tracto digestivo a los capilares más estrechos, tanto como las paredes celulares, están cubiertas con moco externo, grasas endurecidas y capas de depósito mineral inorgánico que interfieren el transporte de aminoácidos al interior de las células.

La ingestión de alimentos elevadamente proteicos (especialmente sin hidratos de carbono) aumenta la presión osmótica de los aminoácidos; esta eleva el mecanismo de bombeo por el aumento de transporte de aminoácidos a las células. La salud mejora. Además, está el efecto estimulante que uno obtiene de las proteínas, ya que el ácido úrico, un producto de desecho del metabolismo proteico, tiene una estructura casi idéntica a la cafeína. Por lo que, en los individuos que llevan una dieta de limpieza, las comidas proteínicas pasan la ulterior desintoxicación, además de eliminar el sentimiento de debilidad que está asociado a la limpieza.

Recientemente, en enfermedades tales como la toxemia prenatal, que es una “enfermedad de limpieza” , se ha empleado eficientemente una dieta altamente proteica para pasar o prevenir el desarrollo del proceso de desintoxicación.

El efecto a largo plazo de la dieta altamente proteica es siempre malo. Conduce a una acumulación de productos de desecho del metabolismo proteico, además de la acidificación corporal. Por ejemplo, el hígado y riñones humanos combinados tienen una capacidad limitada para excretar solamente 8 gramos de ácido úrico. Además, algo de ácido úrico se depositará en el cuerpo procedente de cualquier comida cárnica que se acumulará para producir la enfermedad de la gota, reumatismo o las complicaciones de artritis.

Se puede observar casos similares sobre la terapia megavitamínicomineral. Aquí los resultados pueden ser impresionantes e inmediatos. Sin embargo, la enfermedad tiene todavía una base dietética y a menos que el individuo siga un régimen dietético mejorado, los alimentos rancios tendrán, eventualmente, su efecto. Además, ningún suplemento puede proporcionar todos los factores encontrados en los alimentos vivos y originales.

Igualmente, el cuerpo humano no está estructurado para una ingestión de nutriente fragmentado; las vitaminas no trabajan mejor solas, sino en coordinación con otras vitaminas, minerales, enzimas y aminoácidos tal como se encuentran en los alimentos de la naturaleza. Es interesante notar que en sus estudios el Dr. Kohler encontró imposible crear un suplemento dietético que empleara todos los factores dietéticos conocidos, igual en beneficio y en nivel de crecimiento, a los que uno encuentra en los vegetales.

La solución real de la dieta es limpiar el cuerpo. Esta incrementa la permeabilidad de las membranas corporales, la piel y las paredes celulares, además de permitir el transporte fácil de nutrientes. Un individuo desintoxicado puede comer muy poco de los alimentos sencillos tales como semillas germinadas y frutas y mantener una salud excelente, fuerza y agudeza intelectual.
Nutrición en la Nueva Era.
Viktoras Kulvinscas
Mandala Ediciones

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