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El calcio y la leche

Parece que los llamados expertos en nutrición siguen recomendando una dieta rica en lácteos, argumentando que los lácteos son los productos que más calcio contienen y, por tanto, la mejor defensa contra la osteoporosis. La osteoporosis es una enfermedad que resulta en la debilidad de los huesos, pero que en realidad no está ligada a una ingestión pobre de calcio, sino que se inicia por un exceso de ácido en la dieta, que causa que el cuerpo utilice el calcio del esqueleto.

Esta confusión es resultado de la propaganda de la industria de los lácteos, que durante años nos ha estado enviando información errónea, sencillamente porque le convenía manipularnos, aprovechándose de nuestros escasos conocimientos.

Es cierto que los lácteos contienen mucho calcio, pero también es cierto que las personas que más lácteos consumen, son las que presentan mayores tasas de osteoporosis.

La ingestión de mucho calcio también se relaciona con ingerir mucha proteína animal proveniente de alimentos acidificantes, la cual causa pérdida de calcio y otros minerales alcalinos. Por tanto la falta de calcio nada tiene que ver con que se ingiera poca cantidad de dicho. Con sólo 75 gramos cada día de proteína se pierde más calcio en la orina del que se absorbe en la dieta.

Como afirma Eric Karlsson, de la Australian Vegetarian Society,

El esqueleto actúa como un recipiente de calcio y otros minerales alcalinos. El nivel pH (medida de acidez o alcalinidad) sanguíneo es vital y debe permanecer constante o nos moriríamos. El cuerpo, por consiguiente, toma los minerales alcalinos del esqueleto si comemos demasiados alimentos acidificantes. Los refrescos, los medicamentos, el tabaco, la sal, el azúcar, el café y el té, todos contribuyen a la osteoporosis. (…) Los probemas de calcio se evitan mejor manteniendo una dieta que esté bien equilibrada entre la alcalinidad y la acidez.

Las fuentes veganas de calcio son: El tofu hecho con sulfato cálcico, la leche de soja enriquecida con calcio, el tahini (pasta de sésamo), el yogur de soja, los nabos, las semillas de sésamo, el tempeh, los vegetales de hoja verde, los berros, el perejil, las acelgas, el brócoli, los higos y las almendras.

Ana Moreno
ana@anamoreno.com
Extraído de “Manual de Supervivencia para Veganos Novatos”

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