EL ISLAM (S. VII)


"¡Oh hombres! Nutrios de todos los frutos de la tierra saludables y permitidos"

(El Corán, capitulo 2, versículo 163)


"Dios os veda comer animales muertos, sangre, carne de puerco y todo animal sobre el cual se haya invocado un nombre que no sea el suyo"

(El Corán, capitulo 2, versículo 168)


"Es Dios quien ha creado las legumbres y los árboles que crecen en vuestros jardines. Él es quien ha hecho fructificar a los olivos y a los naranjos y el creador del gran número de frutos cuya forma y cuyo gusto varían hasta lo infinito"

(El Corán, capitulo 6, versículo 142)

La tradición islámica sostiene que en La Meca, donde nació Mahoma, ninguna criatura era matada y existía una perfecta armonía entre todo lo viviente. "Si un peregrino ve un insecto en el suelo, debe advertir a sus camaradas para que no lo pisen". Por tanto, aunque el islam es una religión que no predica expresamente el vegetarianismo y la amabilidad hacia los animales, la tradición islámica sí nos habla de la relación de las personas con el mundo animal.

El islam es considerado como una religión relativamente nueva, fundada por el profeta Mahoma en el s. VII. Y aunque la fe islámica considera meritorio perecer en una batalla en su nombre, también revela las palabras del profeta Mahoma en cuanto a compasión y No Violencia, especialmente hacia los animales.
Puede verse el amor de Mahoma hacia los animales en sus biografías. Mahoma instruía a aquellos que comían carne a lavarse la boca antes de rezar. Aunque es una costumbre musulmana lavarse la boca antes de rezar, numerosos biógrafos cuentan que sólo se enfatiza la carne y no otros alimentos.
¿Por qué Mahoma permite el consumo de carne? Puede ser porque basaba muchas de sus enseñanzas en el Antiguo Testamento, y por eso empleó la misma concesión que hizo Dios en la Biblia. Aunque una compasión total y abstenerse de matar fuera lo ideal, Mahoma tenía que acercar lentamente a sus seguidores al islam, con cuidado de no repeler potenciales adherentes, que no estuvieran listos para este particular grado de conocimiento espiritual.

"Os ha prohibido los animales muertos y aquellos que han sido inmolados ante los ídolos, la sangre y la carne de puerco, pero aquel que por necesidad perentoria falte a esta ley, sin deseo de pecar, sabrá cuán grande es la misericordia de Dios"

(El Corán, capitulo 16, versículo 116)
Mahoma conocía bien a su gente. Antes del islam, los árabes creían en numerosos dioses, la bigamia era la norma, así como emborracharse. Las relaciones sexuales entre madres e hijos eran tan frecuentes que el Corán contiene prohibiciones explícitas. La misión de Mahoma era enderezar a esta gente, pero el profeta sabía que un cambio radical estaba destinado al fracaso. Como los grandes reformadores que le antecedieron, tuvo en cuenta su época, el lugar y las circunstancias que rodeaban a su misión.
De hecho, Mahoma sólo podría estar a favor del vegetarianismo, aunque pudiera haber sido imposible imponer su filosofía a la mayoría. Siempre mostró la mayor compasión, la compasión universal, y exhortó a sus seguidores a hacer lo mismo. Un ejemplo palpable de la vida de Mahoma muestra hasta donde se extendía su empatía. Se despertó de la siesta una tarde y encontró un pequeño gato enfermo dormido en un lado de su manto. El profeta cortó su vestimenta para que el gato pudiera dormir tranquilo. ¿Es este un hombre que podría abogar por la muerte de criaturas indefensas?. "Muestra simpatía hacia los demás", dijo Mahoma, "especialmente hacia los que son más débiles".
En una tradición popular, Mahoma es representado reprendiendo a sus seguidores por no mostrar compasión universal. "Pero mostramos compasión", insistían ellos, "hacia nuestras esposas, hijos y parientes". El profeta respondió, "No me refiero a esto. Hablo de la misericordia universal".

La ventaja de que el islam sea una religión relativamente nueva radica en que muchos factores específicos concernientes a la dieta de Mahoma y su actitud hacia los animales se recuerdan con nitidez. Sus primeros biógrafos indican que prefería comidas vegetarianas y que le gustaba tomar leche diluida en agua, yogur con mantequilla o nueces, y pepinos con dátiles. Le encantaba la miel, y la solía comer mezclada con vinagre. Decía que una casa en la que hubiera miel y vinagre estaba bendecida por Dios. Sus frutas favoritas eran las granadas, las uvas y los higos. Y solía desayunar una bebida hecha con dátiles remojados y machacados.
Mahoma sabía que no se podía esperar que todo el mundo siguiese estos hábitos dietéticos tan estrictos. Y el Corán, como la Biblia, ofrece concesiones y estados intermedios a una dieta pura espiritual.
Los musulmanes, cayeron en la misma contradicción dietética que los judíos: La sangre está prohibida. Como es imposible separar la sangre completamente de la carne, si se come carne, también se está comiendo sangre.
El Corán dice que si es necesario tomar alimentos prohibidos para subsistir, eso no es un pecado. Pero este no era el caso de los árabes, que vivían en un mundo que ofrecía una gran variedad de alimentos sustitutivos de la carne. Tenían aceitunas y manzanas de Siria, uvas pasas de Israel, harina de Egipto, mijo del sur de Arabia, arroz del valle del Jordán y de la India, de donde también se obtenían especias. Si esta concesión no era aplicable antaño, mucho menos hoy en día que los modernos transportes hacen accesible la comida de todos los lugares.

La muerte de Mahoma subraya el lugar del vegetarianismo en el Islam. La historia cuenta que una mujer no musulmana invitó a Mahoma y a sus acompañantes a comer carne que estaba envenenada. El profeta lo supo por iluminación divina y ordenó a sus acompañantes que no comieran. Aunque no era su costumbre comer carne o alguna otra comida preparada por un no musulmán, él comió. La carne envenenada le postró en una cama durante dos años; después, en el año 632, murió. Algunos biógrafos cuentan que Mahoma tomó la carne para mostrar a las testarudas masas lo dañino que es comer carne.

El Corán claramente evoca compasión y misericordia hacia los animales. Aunque muchos musulmanes no consideran el vegetarianismo, algunas sectas, como los Shiitas, son fieles seguidores de esta dieta. Los místicos islámicos, como son los Sufís, también sostienen el vegetarianismo como un alto ideal espiritual.
Hay una antigua historia sobre una mujer santa sufí, llamada Hazrat Rabia Basri, que iba regularmente a meditar en perfecta tranquilidad a una montaña en el bosque. Cuando ella iba, los animales del bosque se acercaban para disfrutar de su buena compañía. Un día, otro sufí llegó. Pero en cuanto se acercó, todos los animales salieron corriendo, con miedo. Completamente fastidiado, el sufí preguntó a Rabia Basri, "¿Por qué corren los animales?"
Rabia contestó con otra pregunta: "¿Qué has comido hoy?". El sufí contestó que había comido una cebolla frita con algo de carne. La sabia sufí concluyó, "Has comido su carne. ¿Por qué no iban a huir de ti?". Esta famosa historia sufí es quizá indicativa de la perspectiva islámica mística de las relaciones entre hombres y animales.

El Corán en sí mismo exalta total compasión y misericordia. De hecho, los 114 capítulos del Corán, salvo uno, empiezan así: "Alá es compasivo y misericordioso". No tener misericordia hacia las criaturas menores sería inconsistente. Mahoma, como hemos visto, demostró misericordia en su propia vida. Un indicativo de que uno es un fiel seguidor sería emular a Mahoma observando una compasión y una misericordia similares. Ser vegetariano sería un paso tangible en esa dirección.
Si basamos nuestra concepción del islam en el Corán, la tradición mística islámica y en especial en la vida de Mahoma y sus enseñanzas, encontramos que el vegetarianismo y la amabilidad hacia los animales son de vital importancia.
El islam popular, como otras formas contemporáneas religiosas, no habla expresamente a favor del vegetarianismo. Depende de cada individuo decidir si adoptar el principio o no de amabilidad hacia los animales. Las escrituras no demandan que matemos o contribuyamos a la matanza de seres indefensos, y hay evidencia suficiente de que la religión verdadera predica el respeto a la vida y la emulación del amor y compasión de Dios.


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Ana Moreno
ana@mundovegetariano.com
Extraído de "La Historia Vegetariana desde Adán y Eva al Siglo XXI".
Ediciones Mandala. Prólogo por David Román.